Del dulce árabe olvidado al emblema navideño gracias al marketing del siglo XX
El turrón de Jijona no siempre fue el símbolo navideño que conocemos. Nacido en tiempos árabes como un dulce más entre muchos, su coronación como rey de la Navidad responde, sobre todo, a una estrategia de marketing muy bien pensada. Hoy cuesta imaginar estas fechas sin turrón, pero, seamos sinceros, esto es bastante reciente, casi de ayer mismo.

Origen árabe de un dulce aparentemente común
El turrón tiene raíces en la tradición repostera árabe, donde la mezcla de miel y almendra era un dulce más dentro de un amplio repertorio. Durante siglos, el turrón convivió con numerosos postres regionales sin destacar especialmente. No se asociaba a una fecha concreta ni a una festividad específica, sino que formaba parte del paisaje gastronómico cotidiano de muchas zonas mediterráneas.
Jijona y Alicante descubren el poder de la estacionalidad
Los fabricantes de Jijona y Alicante entendieron que tenían un producto profundamente ligado al calendario agrícola. La miel y la almendra se cosechaban en otoño, concentrando la producción en unos meses concretos. Para dar salida a ese volumen de turrón, comenzaron a pensar en una temporada fuerte de consumo. Ahí es donde la Navidad apareció como la ocasión perfecta para impulsar ventas.
La campaña del dulce de Navidad
En las décadas de 1920 y 1930, las empresas de Jijona y Alicante lanzaron campañas publicitarias pioneras. Utilizaron carteles, anuncios en prensa y displays en tiendas para repetir el mensaje de que el turrón era el dulce de Navidad. Con lemas como no es Navidad sin turrón, fueron moldeando el imaginario colectivo. Al vincular emoción festiva y tradición, consolidaron una asociación casi automática.
Un éxito de marketing que borró a los competidores
La estrategia funcionó de forma tan eficaz que el turrón desplazó a otros muchos dulces tradicionales. En apenas unas décadas, dejó de ser uno más para convertirse en el protagonista absoluto de las mesas navideñas. Hoy resulta casi imposible imaginar estas fechas sin tabletas de turrón. Quizá este dominio haya eclipsado postres locales que antaño compartían protagonismo y riqueza cultural en las mismas celebraciones.
De producto estacional a icono cultural moderno
Lo que empezó como respuesta a un problema de estacionalidad derivado de las cosechas de miel y almendra acabó creando un icono cultural. El turrón de Jijona se asocia ahora a familia, invierno y celebración. Aunque esta vinculación es, en esencia, una construcción del siglo XX, el resultado ha sido duradero. El dulce pasó de ser mercancía agrícola a símbolo emocional profundamente arraigado en la Navidad.
Desde AYR creations vemos el caso del turrón de Jijona como un ejemplo brillante de cómo el marketing puede reescribir tradiciones. Un dulce de origen árabe, sin fecha fija, se transformó en emblema navideño gracias a campañas muy coherentes con el calendario agrícola. Opinamos que esta estrategia, aunque arrasó con otros postres, ha creado un relato poderoso. Nos parece fascinante cómo un producto estacional puede convertirs en icono cultural.
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